miércoles, 10 de junio de 2009

LA SANIDAD ME PONE MALO


Ayer han hecho 3 años desde que me operaron de una fractura múltiple del húmero derecho con descolgamiento del hombro e inserción de 11 tornillos, originada por un accidente de moto al intentar esquivar el coche que conducía un septuagenario que se saltó un ceda el paso. Obviamente me quedé en el intento y no pude esquivar al coche. Pero el que ayer se cumplieran tres años desde la operación no quiere decir que también se cumplieran desde que tuve el accidente, porque señores y señoras, el accidente lo había tenido 10 días antes.

Tuve la mala suerte de tener el accidente en Majadahonda y que me tocara el antiguo hospital Puerta de Hierro. La experiencia fue pésima (suele pasar cuando no te dan opción a decidir y no eres afortunado en "el juego"), no se la recomiendo a nadie.
Primero estuve en urgencias durante unas horas que me parecieron infinitas por la angustia y los dolores hasta que me atendieron. Parecía que se habían olvidado de mi y de hecho, lo hacían y yo intentaba recordárselo.
Una vez que ya se ocuparon de mi, tras las pruebas pertinentes me dijeron que me tenían que operar para reducir la fractura porque era grave y volvieron a dejarme en una camilla en los mismos pasillos de urgencias ¡durante 24 horas! Esa noche que pasé, entre gritos de otros pacientes, víctimas de atropellamientos mientras cruzaban un paso de peatones, etc. fue terrible (yo creo que ni la del programa "21 días" aguantaba ahí más de 2 noches).

Un día después del accidente, seguía en una camilla en los pasillos de urgencias, hasta que me dieron el "alta" porque no tenían camas libres y tendría que llamar para saber cuando tendrían una cama para mi y me podrían operar. Si no fuera por los terribles dolores que sentía con un brazo roto y un hombro descolgado por tener los ligamentos partidos y por las consecuencias de los días añadidos de inmovilización hasta que me operasen y la posibilidad de osificación de la fractura, la espera y la angustia no tendría "mayor importancia".
En vano fue también el intento de que me operaran en uno de los hospitales concertados con la Mutua, Ibermutuamur, a la que pago con la Seguridad Social del régimen de Autónomos y a pesar de ser un accidente "in itinere" por trabajo.

Tras varios días por fin la llamada en la que me informaban que me operarían al final de la semana. Infructuoso fue también el intento para intentar que adelantaran el día de operación en base a los dolores que tenía por mis hueso roto, con el brazo en cabestrillo e inmovilizado de manera cutre y a que cuanto más tardara en realizarse la operación, peor y más lenta sería la recuperación. El director de "operaciones" me chantajeaba preguntándome de forma retórica qué era más urgente si mi operación o unas operaciones a vida o muerte ¡joder, ni que estuviéramos en un hospital de campaña en un país en guerra, en el que hay que decidir a quién salvar porque no hay medicinas para todos (total yo sólo me quedaría manco)!

Aguanté estoicamente hasta el día de mi ingreso y en la operación, realizada por lo que parece un buen equipo de cirujanos y médicos, por fin me reconstruyeron el húmero con los 11 tornillitos al mejor estilo "Bricomanía".

Estuve varios días
ingresado, pocos afortunadamente, pero qué decir de las instalaciones del antiguo Hospital Puerta de Hierro, propio de un país subdesarrollado, con un cuarto de baño de casa antigua para unas cuantas habitaciones al final de un pasillo, unas habitaciones del año de "la Tana" y unos ventanales cuyas repisas e interiores no se habían limpiado desde que se había construido. Por no citar las continuas confusiones con mi historial: unas veces era yo y otras veces era otra persona al realizarme pruebas y radiografías. Gracias a Dios, el personal sanitario que me atendió era de lo más atento y amable.

Por fin me dieron el alta y como en casa en ningún sitio, oiga. La rehabilitación fue dura y larga. Según la fantástica fisioterapeuta (privada claro porque la pública el primer día casi me arranca el brazo) que me atendió durante unos 3 meses, fue más dura y larga de lo que debía haber sido por el retraso en operarme y en tener el brazo inmovilizado.

Por supuesto de nada sirvió la reclamación puesta ante el Servicio de Atención al Paciente, sólo un papel más que ahora podrían necesitar (ya veréis por qué).

Y es que se cerró el antiguo Hospital de Puerta de Hierro e inauguraron el nuevo Hospital de Puerta de Hierro en Majadahonda. Un "super hospital" con habitaciones individuales (yo la compartía con otros 2 compis en el antiguo hospital), totalmente informatizado, de lo más moderno de Europa oye. Eso estaría genial si no fuera porque sigue habiendo enfermos que esperan en los pasillos de urgencias 2 días a que les ingresen porque sigue sin haber camas e incluso a veces ni camillas, ni agujas, ni gasas, ni mascarillas, con goteras, problemas en el agua de la piscina de rehabilitación y en el laboratorio, problemas de peligro tóxico, falta de limpieza y lo que es más surrealista y propio de países subdesarrollados, según las últimas denuncias hay pacientes que incluso han estado 3 y 4 días sin recibir comida del hospital porque no ha llegado el catering de la empresa concesionaria, ya que hay que llamar antes de una hora determinada porque si no, no les llevan las comidas
y hay menos menús que pacientes y ni aún así tampoco llegan a veces los menús y también se ofrecen equivocados y se dan a pacientes que no pueden comerlos. Ante esta situación lo que están haciendo los familiares de los pacientes es llevarles ellos la comida.
Me veo dentro de poco con la misma política de los aviones, teniéndote que llevar el bocadillo de salchichón o el "tupper" cuando vayas a ingresar en el hospital, así se hacen amigos ¡qué coño!:
- "¿De qué te ha puesto tu parienta el bocata? Joder, a mi de chorizo de cantimpalo con sardinas escabechadas, que para el colesterol y la embolia de la que me van a operar me viene fatal, pero me sabe a gloria."

Y luego está lo del parking "público" (por qué lo llamarán "publico" cuando quieren decir "privado") del hospital, que además de las deficiencias para acceder al mismo en transporte público (a ver como va mi madre de 80 años desde su casa en Madrid capital, al nuevo hospital de Majadahonda, cuando antes sólo tenía que coger un autobús y tardaba 10 minutos), la hora del parking la han puesto a precio de oro: a 1,80 euros la hora y 18 euros el día. Da lo mismo que seas enfermo, de corta o larga duración o trabajador del centro. Así que a pesar de estar el hospital abarrotado, el parking está vacío y claro, todos los aledaños con coches por encima de las aceras, los pasos de peatones, glorietas, etc. vamos lo que viene siendo un "sin Dios". Eso es lo que se llama negociar con la salud. Aunque parece que como así no aparca el coche ni "el Tato" van a renegociar los precios y a bajarlos algo a los que tengan a un familiar ingresado y a los trabajadores.

Y todo esto dicen que ocurre porque nadie sabe en el hospital a cuáles de las múltiples empresas concesionarias hay que reclamar cada cosa y a que es un hospital "sin papel" completamente informatizado (digo yo que también huele a ahorrarse "los cuartos" por aquello de la privatización de los servicios)

Esperemos que al menos de momento haya papel higiénico en los cuartos de baño del hospital, si no, les vendrán bien las reclamaciones de los pacientes, incluída la mía para que al menos alguien se pueda limpiar el culo con ellas.

A esto nos dirijimos con la privatización de la Sanidad, ¡me pone malo!
¡Ay que mundo!

2 comentarios:

  1. Totalmente de Acuerdo.
    Pero y tu hijo cuando va a nacer?

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  2. Tubiste suerte, en Zaragoza ibermutuamur es sinonímo de avería

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